
Ruta
Perdidos en el Andévalo
Una ruta por el Andévalo onubense entre campos de naranjos, asfalto roto y pistas de grava
- Ubicación
- Andévalo, Huelva
- Distancia
- 189 km
- Terreno
- Mixta
- Dificultad
- Moderada
La historia
Por fin, después de un tiempo, a mi querido dueño le han dado el alta después de la pequeña pelea que tuvo con mi estribera.
Para celebrarlo nos hemos ido de ruta. Sin un plan demasiado definido, que suele ser cuando salen las mejores.
Nos movemos por una tierra que conocemos, el Andévalo onubense, pero esta vez tocaba conocerla un poco más a fondo. Carreteras secundarias, pistas, campos de cultivo y algunos rincones a los que probablemente no habríamos llegado si hubiésemos tenido demasiado claro dónde íbamos.
También tocaba encontrarnos con una cara bastante menos amable del paisaje.

Las cicatrices del verano
Parte de la ruta atraviesa algunas de las zonas afectadas por los incendios del verano.
Es difícil pasar por aquí y no bajar un poco el ritmo.
Donde antes había monte aparecen ahora enormes extensiones quemadas y un paisaje que provoca una mezcla extraña de sobrecogimiento y curiosidad. Aun así, entre tanto negro empiezan a aparecer pequeñas señales de que la naturaleza no tiene demasiada intención de rendirse.
Con las primeras lluvias volverá a intentar abrirse paso.
Nosotros seguimos.
Del asfalto a la grava
El día tampoco tenía demasiado claro qué quería hacer.
Nubes, claros, alguna gota de agua y ese cielo que unas veces parece decirte “sigue, que no pasa nada” y cinco minutos después te recuerda que quizá deberías haber mirado mejor la previsión.
La ruta alterna carreteras secundarias con bastante asfalto roto y varios tramos de pista de grava.
Nada especialmente complicado en seco, aunque suficiente para que mi dueño siga practicando eso de dejar de agarrarse al manillar como si yo estuviera intentando escapar.
Spoiler: no estoy intentando escapar.
Todavía.

Por el canal del Piedras
Uno de esos sitios por los que probablemente no pasarías si tu único objetivo fuese llegar rápido a algún lado.
Y precisamente por eso estamos aquí.
El entorno del canal de la presa del Piedras nos deja carreteras estrechas, campo y algunos tramos donde simplemente apetece bajar el ritmo y mirar alrededor.
Porque esta ruta no va de llegar.
Va de ir encontrando sitios.
Y de vez en cuando alguno te obliga a parar.
Bueno… esto estaba seco la última vez
Y entonces apareció el agua.

Técnicamente podríamos llamarlo vadeo.
También podríamos llamarlo un charco bastante grande.
Pero después de llevar una Tiger 1200 Rally Explorer, cámaras, dron y media casa encima, permitidme quedarme con vadeo, que queda bastante mejor cuando lo cuentas.
No tenía ninguna dificultad especial, pero fue uno de esos pequeños momentos que terminan dando personalidad a una ruta.
Agua, grava, barro y adelante.
Mi dueño mirando dónde poner las ruedas.
Yo preguntándome por qué demonios habíamos abandonado el asfalto.
Otra vez.
189 km para perderse
Al final salieron 189 km de ruta mixta por el Andévalo, combinando carreteras secundarias, pistas sencillas y algunos lugares que merecen bastante más atención de la que normalmente reciben.
No es una ruta para correr.
Tampoco pretende ser una ruta off-road complicada.
Es simplemente una excusa para salir, desviarse, descubrir caminos y conocer un poco mejor esta parte de Huelva.
Y si en algún momento miras el navegador y piensas:
¿Pero qué hacemos aquí?
Probablemente vas bien.

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Garaje
Kriega OS-6
Pequeñas pero matonas. Seis litros a cada lado para cargar con todo eso que mi dueño considera imprescindible.